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(Foto: La Roja) La poca seriedad de la ANFP dejó, una vez más, a todo un país fuera de un Mundial, terminando último en la tabla... una verdadera vergüenza.

Ayer, Chile jugó su última carta y no tuvo la ganadora. Bolivia lo superó por 2 a 0 en El Alto (4.150 metros sobre el nivel) dejándolo en el último lugar de las clasificatorias, sin posibilidad matemática de salir de esa posición.

La poca seriedad de la ANFP dejó, una vez más, a todo un país fuera de un Mundial, terminando último en la tabla… una verdadera vergüenza.

El resultado pasa a segundo plano. Lo que no puede dejarse de lado es una nueva eliminación de la cita planetaria, donde tanto la forma como el fondo tienen mucho que decir.

Ricardo Gareca es un buen técnico, que clasificó a Perú por secretaría, pero no pudo lograrlo con Chile en la cancha. Se encontró con un flagelo que poco a poco está matando al fútbol, como la corrosión que se come el metal: camarines manejados por agentes de jugadores y por dirigentes influyentes. La directiva de la ANFP nunca intentó ponerle freno a esta situación. Es más, todo indica que volverán a contratar a otro técnico con la venia de estos mismos personajes.

Pablo Milad, más político que dirigente de fútbol, no ha sabido guiar los pasos de la ANFP. Por eso, una gran responsabilidad recae sobre él y su círculo cercano en esta eliminación. Junto a ellos están los representantes que manejan el camarín con sus “jugadores estrella” y los dirigentes que influyen para sacar una tajada donde sea posible.

Hoy nuestro futbol está en una crisis de proporciones, dado que no se ve recambio en la selección, y eso atiende exclusivamente a la poca importancia que se le da al fútbol formatico y su especial regla del juvenil.

La cantidad de extranjeros en los equipos también es un tapón para los nacionales y por ese motivo, dejan totalmente desprovisto al futbol formativo de los clubes; por otro lado, esta los torneos mediocres jugando una cantidad mínima de partidos y que se suspenden por cualquier motivo, falta de estadios, conflictos con el gobierno, demandas por todos lados y delincuentes que se toman las galerías. Ojalá hayamos tocado fondo, porque más bajo… no se puede estar.